sábado, 8 de mayo de 2010

En los pasos de mi madre


Hace unas semanas le confesé algo a mi madre que la tomó por sorpresa. Y yo honestamente pensaba que ella lo sabía, porque las madres lo saben ¡todo! Pero en este caso no era así. Y no recuerdo como salió el tema, pero lo que le dije fue que de adolescente yo intentaba hacer todo lo posible por no parecerme a ella. Eso sí que no se lo esperaba; nadie quiere oír algo como eso, y menos de su propia hija. Pero no era por maldad, yo culpo a la adolescencia.

En mis años de rebeldía, yo lo que quería era ser diferente, hacer las cosas como yo quería y definir el mundo como yo lo veía. En ese entonces decía como todos los jóvenes de mi edad: Ay mami, tú no sabes nada; no entiendes, no estás en nada. Pero hoy, valoro los sacrificios y las decisiones que antes no comprendía. Y hubiera sido mejor para mí ahorrarme el esfuerzo, porque mis intentos fueron en vano y hoy me doy cuenta de lo mucho que me voy pareciendo a mi mamá.Para empezar, mucha gente nos confunde por teléfono porque se le perecen nuestras voces. También nos apasionamos al contar las cosas que nos gustan y nos ocupamos planeando nuevos proyectos que parecen nunca acabar. Y aunque no nos parecemos físicamente, muchas veces me miro al espejo y reconozco una de sus expresiones en mi propia cara. Y menos mal por esa chispa de ella en mi, porque mi madre es bella tanto por dentro como por fuera. Y para que vean que no solo lo digo yo les cuento que hace unos años, un amigo que tengo por internet, de Barcelona, me dijo al ver una foto de mi madre que ella tenía porte y elegancia como de realeza... y que ¡qué pasó conmigo! Y yo le respondí que eso por desgracia, y ojalá sea lo único, no lo heredé de mi mamá. Pero hoy me atrevo a decir estas cosas porque me entusiasma la idea de poder parecerme cada vez más a ella en las otras cosas que no son tan obvias y que aún no se presentan concretas en mi.

Mi mamá es un ser interesante, es sincera, honesta, y una mujer emprendedora que parece no tenerle miedo a nada. Y lo digo en el sentido literal, que si se propone algo lo logra. Y logra hacer tantas cosas al mismo tiempo que para mí redefine el término “multi-tasking”. Mantener una familia, estudiar y trabajar a tiempo completo es algo difícil, pero ella lo hizo, todo al mismo tiempo, y lo hizo bien.
 Es también perfeccionista y a veces dura consigo misma, pero efectiva - por suerte esto ya está formando parte de mi personalidad también. Porque, por ejemplo, tener una madre estudiosa pone presión y hasta un poco de competencia en la dinámica familiar. Y a mi hermano y a mí no nos hacía mucha gracia, porque ella en sus años de universidad regresaba disgustada diciendo que, según ella, se había colgado en un examen y al final resultaba que había sacado un 93. Y siempre había una nueva clase que tenía que tomar, una certificación que le hacía falta, y la lista sigue... pero al final logró llegar a la meta. Así es ella, no se conforma con menos. Con mi madre no había tiempo que perder, había que estudiar para estar a su altura.


Y no todo lo aprendí por pura osmosis, ella me enseño muchas cosas que para mí en aquellos tiempos parecían no tener sentido, pero que ahora no puedo ver de otro modo. Cosas que parecen ser tan simples pero que tenían un propósito más concreto. Como que cuando se lavan los platos, también se limpia la cocina y que cuando se cuelga la ropa en el cordel, se colocan las piezas de forma que se vean ordenadas. Mi madre tiene una ética del trabajo y de la responsabilidad que se probaban hasta en esas pequeñas tareas. Ahora, de adulta es que veo los resultados y aplicaciones de sus enseñanzas.

Yo pensaba y decía que ella era muy fuerte conmigo, pero claro que no. ¿Quién sino ella estaba dispuesta a acariciarme la barriguita cuando de niña me daban nauseas a media noche por causa de alguna migraña? Aunque ella supiera que eso no me curaría, se quedaba conmigo y me hacía sentir mejor. Porque todo lo que ha hecho mi madre conmigo lo hizo porque me ama. Y yo eso lo tengo claro, porque ella me lo ha dicho muchas veces y siempre me ha dado su apoyo incondicionalmente.
 Hoy quiero decirle que yo también la amo y que en todo quiero parecerme a ella. Porque este es el viaje más largo que haré en mi vida, y sé que me falta camino, pero le agradezco a ella que me dio su ejemplo, y uno que otro gen dominante que tampoco viene mal. Y le doy gracias a Dios porque, a través de mi madre, he ido descubriendo quien soy en realidad.

4 comentarios:

  1. ..y a mi me ha puesto el blower por debajo de la sabana para calentarme cuando he tenido una fiebre horrible con mucho frio...

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  2. Esto es profundo. Yo pase por el mismo proceso de reconocer las huellas de mi madre en mi camino. Inclusive, descubri que la voz de mi conciencia tiene su timbre de voz. Despues de tantos años escuchando mi voz interior, descubro que esa guia no era mi sabiduria, sino la de ella junto con sus manías. Eso explica por que mi conciencia habla en mi cabeza en segunda persona.

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  3. Solo te puedo comentar que desde las primeras lineas empece a llorar, mas que nada porque me siento identificada con ambas partes de la historia, la de hija y la de madre de un adolecente!
    ♥♥♥♥♥

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  4. Limarys, tener una madre de la cual podamos expresarnos tan bellamente como tu lo has hecho, es excepcional y maravilloso, dichosa tu, que asi te puedes expresar ... Mi madre es un ejemplo que en su totalidad, no quiero imitar, ni de adolescente, ni de adulto. Mi madre fue y es luchadora, fue y es una mujer con caracteristicas y personalidad de admirar. Pero, reconozco que YO, como persona e indivio de esta sociedad y con las situaciones individuales que me a tocado vivir, no quiero ser como madre, quiere ser como yo soy, yo, ... No eres ni seras la unica buscando tu y solo tu horizonte, y si eres diferente a tu madre y tan diferente que te pareces mucho, ... Se te quiere de gratis, y sin ivu (interes)

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