martes, 23 de noviembre de 2010

Mi visita al zoológico Taronga de Sydney

Los canguros eran las estrellas entre los animales que esperaba ver en Australia, y desde niña soñaba con aventuras a lo Indiana Jones, pero tengo que decir que me llevé muchas sorpresas cuando visitamos el zoológico de Sydney. Tantos animales nuevos y ¡que parque tan espectacular! Para llegar al zoológico Taronga hay que coger uno de los ferris y luego un teleférico, porque el parque zoológico ocupa una colina al otro lado de la bahía. El parque es enorme y hay muchos animales que también he visto en los zoológico de otras ciudades, pero les quiero mencionar los que me impactaron más, no solo por ser animales completamente nuevos para mí, pero también porque me parecieron hermosísimos, cada uno a su manera.

jueves, 18 de noviembre de 2010

París también bailó La Gasolina

París no es sólo para los franceses, al llegar allí me di cuenta de que, como en cualquier otra gran ciudad, hay muchos inmigrantes establecidos que mantienen su cultura; aunque no siempre a simple vista. Esa noche ya era tarde, pero buscábamos un lugar para cenar algo sencillo. Encontramos una pizzería que definitivamente ofrecía mucho más que la receta tradicional. Pedimos una ensalada niçoise y una pizza de queso pequeña para compartir. Y tengo que decir que después de tantos años aún la recuerdo como la mejor ensalada niçoise que me he comido. La presentación era excelente, especialmente tratándose de una pizzería, y los ingredientes muy frescos. Pero este pequeño restaurante resultó ser una experiencia mucho más interesante.

jueves, 11 de noviembre de 2010

En Hawai‘i, que mucho me acordé de ti Borikén

Yo nací en el caribe, en el oeste de Puerto Rico, donde las playas son hermosas y las montañas en el horizonte crean un contraste entre el verdor de la tierra y el azul del mar. Donde el atardecer culmina en una de las más bellas puestas de sol. En ese paraíso entré yo a este mundo; por eso viajar a Hawai‘i no me emocionaba demasiado. Yo me preguntaba por qué debíamos ir tan lejos a ver playas, pero Altin tenía ilusión de ir y ya llevábamos posponiendo el viaje algún tiempo. En eso recordé que Hawai‘i tiene un volcán - Kīlauea - y la idea de verlo me animó un poco ya que eso no lo tenemos en la isla; que sepamos hasta ahora. Y es que cuando toca escoger un destino, lo que me viene a la mente son paisajes montañosos, grandes ciudades con muchos años de historia, y culturas exóticas - no relacionadas con islas pequeñas. Pero poco a poco digerí la idea de hacer el viaje y me imaginé las ya muy estereotipadas camisas de flores, las fogatas en la playa y las chicas bailando con sus faldas de paja como las que aparecen en las películas. Sí, es cierto que hay de todas esas cosas, pero la experiencia fue completamente diferente y me hizo apreciar su encanto aunque también me trajo recuerdos de mi propia isla en el caribe.

viernes, 5 de noviembre de 2010

¿De viaje o de compras?

Resulta que a mi novio le gusta ir de compras – No me envidien chicas, mejor pongan a sus chicos a leer esto. En realidad no es que él sea un shopaholic, es que siempre le entretiene encontrar una buena ganga. Pero cuando yo estoy de viaje no pienso en comprar, para mí viajar es una actividad de carga ligera y me concentro en ver y conocer lo más posible el lugar en cuestión. Así que cuando Altin me dijo que quería ir a una de las tiendas por descuento que vio en Seattle yo me quedé pensando... ¿para qué quiere perder tiempo en una tienda a la que podemos ir con tan sólo cruzar el Hudson, en New Jersey? Era tarde, ya había oscurecido y mis pies no aguantaban más la caminata, pero Altin quería ir de todos modos. Ok, vamos – le dije sin mucho entusiasmo. Que cómico fue darme cuenta que habíamos invertido los papeles. La mayoría de las veces son los hombres los que están locos por salir corriendo de las tiendas mientras nosotras nos medimos una falda más, porque esa sí que nos va a quedar bien.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Viajando a los 82

Nunca es tarde si la dicha es buena – así dice el conocido refrán. Por eso quería traer a mi abuelita de visita a Nueva York, aunque fuera a sus 82 años – cumple 83 ahora en noviembre. Ella ha viajado muchas veces, así que tampoco era que la estaba iniciando en las delicias de viajar, pero nunca había visto la gran manzana y ya iba haciendo hora. Por supuesto que traerla era un proyecto en si, y no la podíamos enviar solita en el avión, así que mi tía Nidia me ayudó en esta empresa. Y aquí tengo que hacer un paréntesis para decir que titi Nidia ha sido mi cómplice en varias ocasiones. Cuando yo tenía 11 ó 12 años hicimos otro viaje las tres juntas – incluyendo a mi hermano y a mis primos. Nos llevaron a Disney World; esa fue mi primera experiencia de viaje. ¡Que valientes ellas! Sólo imagínense a dos adultos y cinco niños viajando por la Florida durante 3 semanas. Yo me divertí muchísimo aquella vez, ahora era mi turno de sacarlas a pasear a ellas. Aquel día de mayo, mientras guiaba hacia el aeropuerto a recogerlas, mi corazón latía con fuerza, porque estaba emocionada. Y que alegría verlas a las dos tan sonrientes esperando por mí.