sábado, 4 de diciembre de 2010

Recuento de una visita no anunciada

No importa dónde vivamos o a dónde nos mudemos, la vida siempre termina siendo una rutina. La casa, el trabajo, la salida ocasional a cenar o al cine, ir de compras al supermercado o quizás al Mall por algún antojito, pero nada más que eso. Por eso viajar es una necesidad, al menos para mí, para romper la rutina y renovar fuerzas en vías a otro ciclo rutinario. Pero viajar a casa de mis padres es siempre un evento especial para mí, porque vivo lejos de todo y de todos, y, más seguido de lo que pensé, me hace falta ver a mi familia y las amistades que deje allá, en “la isla”. Esta vez, para darle un toque dramático, decidí sorprender no sólo a mi madre sino a todo el mundo. La única que lo sabía era mi hermana Gretchen, mi cómplice, que me fue a buscar de madrugada al aeropuerto de Aguadilla. Que emocionante es llegar y verla esperándome sonriente en el aeropuerto, pues ella siempre se apunta para ir con mi papá a buscarme. En esta ocasión venía guiando ella solita; ya estás grande Gretchen... casi ni me lo creo.

Mami y papi con mi sobrina Sofía
¡La sorpresa fue todo un éxito! Llegamos a casa tan temprano que mis padres aún dormían… ¡pero los tuve que despertar! ¿Cómo iba a acostarme sin siquiera decirles que estaba en casa? Mi madre, aparte de sorprendida se levantó en seguida a ver si yo tenía la cama de mi cuarto lista para que yo durmiera; así son las madres, siempre preocupadas por sus hijos; y mi padre, luego de no reconocer que era yo la que había llegado, me dijo con cara de asombro que “estaba loca” por hacer ese viaje por tan sólo unos días. Pero eso es puro fronte, porque a leguas se le notaba lo feliz que estaba de verme. Desde que me mudé llevo haciendo ese viaje de 3 horas en avión todos los años aunque sea para pasar un fin de semana en casa, ¿por qué no entonces también para Acción de Gracias? No es locura papi, es necesidad. Y este viaje, carente de planificación alguna, ha sido uno de los mejores hasta hoy. Porque vi a mucha gente que pocas veces tengo oportunidad de ver, incluyendo a mi hermano, que pensé me sería imposible en tan pocos días. 

Con Loli, Keishla y titi Nancy
El mismo jueves, con sólo 3 horas de sueño, hice el viaje con mis padres para visitar a mi titi Nancy y celebrar Acción de Gracias con su familia. Ella me decía de niña que yo era su gemela, y siempre recuerdo la algarabía que se formaba en casa de abuelo por nuestra visita. Ya de adultas, aunque no nos parecemos tanto, la seguimos armando en grande siempre que estamos juntas. Disfrutamos mucho no sólo de la comida, que estuvo excelente, pero del calor familiar sin importar el tiempo que hemos pasado lejos.

Abuela Tina
El viernes, continuamos la fiesta en casa de mami con mi hermano, Daisy y los nenes. También vino mi abuela Tina, a quién sorprendí con mucho cuidado - Le pedí a papi la trajera advirtiéndole que le tenía una sorpresa, o sea yo. Y que graciosa ella; sorprendida se tapó la boca para no pegar un grito cuando yo le abrí la puerta. Mi abuelita tan bella, siempre me recibe como si yo fuera un regalo. Y seguimos disfrutando y comiendo bueno... mami, el cheesecake te quiso traicionar pero ¡sabía rico! Y rico también fue poder darle un abrazo a mi hermano y a mi hermana en el mismo día, todos juntos en casa con papi y mami... como en los viejos tiempos.

El sábado fuimos a la iglesia Mayagüez #1, y que bien me sentí entre personas que me han visto crecer y que, sin importar cuanto me haya alejado, me reciben con cariño. Adi y Luis y tantos otros, gracias. En la noche lo seguimos para ver el encendido de la Navidad en mi ciudad de Mayagüez. Una fiesta de pueblo, la plaza llena... y ¡que bello espectáculo de fuegos artificiales! Pero no lo dejamos ahí, y luego nos reunimos a tomar frapé de mangó en casa de nuestros amigos Adiel y Nely. La verdad que los puertorriqueños improvisamos una fiesta sin problemas. El frapé estaba riquísimo, y ¡que bien la pasamos!

De más está decir que ¡quedaron sabrosas!
El domingo fue para mi mami, que me enseñó a hacer sus ya famosas galletas estrella. Fue divertido compartir con ella en su mundo de la repostería y juntas hacer las galletas para mi amiga Angeles. ¡Lo prometido es deuda amiguita! Que generosa mami que no sólo me enseñó, sino que también me dio la receta... a ver cuándo las preparo yo. En la noche me visitaron mis primos, Ingrid y Javier con sus familias, mi tía Nidia y Karolyna, Y por supuesto, también vino Angeles a verme. 

Con Karolyna, titi Nidia, María,
Javier y su bebo Jonathan  
Me alegró muchísimo verlos a todos, pero el tiempo se me hace tan corto... Siempre hay gente que me quedo sin ver, o cosas sin hacer, o sitios sin visitar... el tiempo nunca es suficiente cuando voy a Puerto Rico. Y créanme que lo he intentado todo: viajes de fin de semana, fin de semana largo, una semana entera... Mientras más tiempo voy más cosas y actividades aparecen... Pero no puedo ir por mucho más tiempo por dos simples razones: la primera, que también quiero viajar a otros lugares (o este blog sería sólo de Puerto Rico) y por eso divido el tiempo de vacaciones que tengo del trabajo. Y segundo, que si voy por mucho tiempo ¡me voy a tener que quedar! Ya quisiera yo que fuera más sencillo, o que Mayagüez y Nueva York colindaran. ¡Wow, eso sería fantástico! Pero no importa, yo siempre volveré a darme otra vueltita por allá y seguro que si no nos vimos esta, nos veremos la próxima vez.

2 comentarios:

  1. :-) Tenías que poner los mil ruidos que hacen las puertas en esta casa y lo complicado que fue escaparme jajajajaa

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