miércoles, 20 de octubre de 2010

La “otra” experiencia neoyorquina

Vivir en Nueva York fue mi sueño desde que era adolescente. Y en qué momento ocurrió no lo recuerdo, pero deben haber sido las películas que me cautivaron. En ellas veía una ciudad inmensa, una ciudad donde los taxis son tantos que no vale la pena ni contarlos, donde los rascacielos son tan altos como su nombre lo indica, donde la vida no para y millones de personas se mueven como hormigas; la ciudad que nunca duerme, la gran manzana. Para mi Nueva York era el centro del universo, el ombligo del mundo. Yo quería vivir allí.

Y sí, logré hacer realidad mi sueño, al fin me mudé a la gran manzana... Bueno, no exactamente. ¿No dicen que la vida es sueño y que los sueños sueños son? La realidad es que no me dio el dinero para vivir en Manhattan y todo este tiempo me ha tocado vivir en Queens. Ey, pero que nadie se alarme por eso, Queens no está nada mal, y si me hubiesen dado a escoger lo hubiese preferido a cualquiera de los otros “boroughs”. En Queens mi vida ha sido más tranquila y por lo tanto un cambio menos drástico que con respecto a la ciudad. A lo que me refiero es que luego de los meses de querer ir a todos lados y caminar sin rumbo mirando rascacielos y contando taxis, mi vida ha llegado a una etapa de normalidad que no sabía que existía o que era posible conseguir por acá. La vida transcurre de la casa al trabajo, al supermercado o a las tiendas, y los fines de semana voy a mi restaurante local a comer sushi, que por cierto está mejor que otros que he probado “in the city”. Pero a veces me siento culpable. Culpable de desaprovechar la oportunidad de vivir tan cerca de todo, y en cierto modo desperdiciar mi día con las cosas cotidianas en vez de ir a los museos, a Broadway, a cada concierto y, por qué no, a cada baile de gallinas. Poco a poco nos vamos acostumbrando a la idea de que lo tenemos todo a nuestro alcance, y no nos desvivimos por "aprovechar" cada segundo. ¿O es que crees que quien vive cerca de la entrada de Disney World se la pasa metido en ese parque? No niego que disfruto de la ciudad, porque de vez en cuando voy, pero ya no voy de turista por todos lados por el simple hecho de estar allá y hasta evito ir a Times Square por la cantidad de gente que se mueve en un solo lugar. A no ser que tenga visita, que de seguro los llevo. Yo disfruto tanto de la algarabía como de los momentos de calma, y de eso último es de lo más que he disfrutado en estos días; estar en casa leyendo o escribiendo estas líneas. Al mismo tiempo mantengo una distancia saludable y un balance entre lo cotidiano y lo turístico. Así puedo asimilar mi experiencia de vivir en esta ciudad y puedo verla con diferentes ojos cada vez... como si fuera por vez primera.

Pero a veces, mientras voy de camino a casa cruzando el puente Triborough, desde el Bronx (donde trabajo) hasta Queens, la veo a lo lejos, y me sigue pareciendo tan fantástica como la soñaba. El sueño que sí se me hizo realidad ¿o casi? A veces ni me lo creo.  Y cada vez que me pierdo entre sus calles, me vuelvo a enamorar de sus rascacielos, de lo frenético de sus sonidos y su movimiento. Y vuelvo a querer vivir en ella.

6 comentarios:

  1. Sabes Lymaris que yo soy una de esas personas que no entendia por que querias vivir en NYC y como es que llevas ahi tantos años. Pero he visto como has hecho NY/Queens to hogar y las razones por las que te mudaste. A la misma vez tu pensaras lo mismo de mi, como Yoli vive en el infierno(literalmente) LOL!

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  2. jejeje Te leo, suenas tan romantica y enamorada de tu ciudad de Nueva York, como Carrie ("Sex and the City") lo estaba de la susodicha ciudad... Sigue so~ando tu sue~o, disfrutandolo y viviendolo! Levanto mi copa y digo salud! jejeje

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  3. jajaja ¡Es cierto! Lo estoy... y me uno contigo en ese brindis ¡Salud!

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  4. apuesto que eso de, "¿por qué quieres mudarte al infierno si vives en el paraíso?" te lo dijo un(a) Boricua.

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  5. Entonces te sorprenderá saber que fue un gringo (por lo menos sé que no era hispano, y me lo preguntó en inglés) una vez que vine a visitar a una amiga que vivía por acá. No recuerdo cómo salió la conversación, pero le dio mucha risa que yo quisiera mudarme. Sería que a él no le gustaba NYC.
    En todo caso, por aquello de tu apuesta, te aceptaré aquel mate cuando vuelva a visitarlos. :)

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  6. ya me estoy acostumbrando a esto de perder apuestas en los blogs. hace algun tiempo aposte los pelos de mi sobaco derecho y perdi. en fin. por lo del mate no te preocupes que gane o pierda la invitacion esta. el unico inconveniente seria eso de que la bombilla (sorbeto) es compartido, por si quieres hacerte la idea. ahh, la unica restriccion de mi blog es insultar a los demas comentaristas porque no quiero que se convierta en un lugar para el bochinche. por lo demas, sientete libre de escribir lo que quieras y cuando quieras.

    saludos por esos lados

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