sábado, 31 de julio de 2010

A las carreras en Listowel

Irlanda es una tierra mágica, de neblina en las mañanas, lomas verdes y totalmente llena de esas verjas de piedra que te hacen pensar en tiempos remotos. La gente bebe cervezas oscuras o negras, a temperatura ambiente porque allá hace frío, y son gente muy alegre y conversadora. En una de mis visitas a Irlanda tuve la oportunidad de ir a las carreras de caballos, en Listowel. Las únicas carreras de caballos que había visto antes de eso fueron por televisión, en esos canales que uno salta cuando puede, y en los OTB (Off-Track Betting) que hay en NYC para los que viven muy lejos del hipódromo, pero quieren recrear el ambiente de las apuestas.

sábado, 24 de julio de 2010

¿Expatriada o inmigrante?

Llevo unas semanas pensando sobre este tema: ¿soy expatriada o inmigrante? Y digo semanas porque antes pensaba en lo mismo pero sin asignarle los términos específicos. ¿Cuál es la diferencia? Descubrí que hay una linea muy fina entre las dos definiciones, porque inmigrante es quien se muda a otro país con propósito de permanecer allí y asimila su nueva nación y ambiente. Mientras que el expatriado se muda por poco tiempo y siempre piensa en volver, su identidad se mantiene intacta. De los blogs que he leído últimamente por internet, la mayoría son de viajes o más bien de gente que viaja. Y muchos, si no todos estos autores o bloggers, como se suelen llamar, se definen como expatriados. Una chica que se mudó a Costa Rica, otra que cuenta sus memorias desde que se mudó a Cuba, otros que viajan sin parar, y la chica de Seattle que lo intentó en Austria y no logró acostumbrarse. Y la razón por la que nunca se me ocurrió considerarme una expatriada es porque para mi esa definición estaba ligada a un concepto más arcaico, y en cierto modo negativo, al exilio. La lengua cambia y las definiciones con ella; los expatriados ya no lo son por fuerza, sino por voluntad propia.

sábado, 17 de julio de 2010

Barranquilla vs. Macondo

En las Navidades del '97 hice un viaje a Colombia que cambió completamente mi manera de ver el mundo. Antes de ese viaje, yo estaba acostumbrada a mi lechita pasteurizada, a llenar la botella del agua directamente del grifo, y a caminar por la calle sin que los carros se me tiraran encima. Y es que las calles en Barranquilla no tienen carriles delineados; el que quepa pasa. A veces, cuando me da un fuerte olor a aceite quemado o diesel me acuerdo del mes que pasé por allá. Porque dicen que los olores te transportan y te traen recuerdos que pensabas perdidos. Pero no lo digo por mal, es que había un taller de mecánica cerquita de la casa dónde me quedaba y aunque la calle era angosta pasaban unas guaguas grandes revolcándolo todo.

sábado, 10 de julio de 2010

¿Carne cruda?

Era nuestra última noche en Bruselas y estábamos buscando un buen restaurante para ir a cenar. Para mi sorpresa no hay mucha acción durante la noche como suele suceder en NYC. Hay restaurantes y bares abiertos claro, pero uno aquí y otro por allá... Buscando y buscando decidimos entrar en Skievelat, porque parecía bastante tradicional, aunque moderno a la vez, y desde afuera se podía ver gente joven pasándola bien. Fue una buena decisión, porque el ambiente era justo lo que nos hacía falta. En cierta manera queríamos sentimos como si perteneciéramos a ese lugar aunque fuera por unas horas.

sábado, 3 de julio de 2010

El niño que hace pipí en la fuente

El Mannekin-pis de Bruselas es la escultura de un niño orinando desnudo en una fuente y que se ha convertido extrañamente en el símbolo de la ciudad. Eso es lo que dice la guía de Bruselas y por tal razón decidimos ir a ver al niñito que hace pipí en la fuente. Reproducciones del niño aparecían por todas partes en souvenirs y en las vitrinas de las tiendas así que ir en busca del Mannekin-Pis se convirtió para nosotros en una especie de juego.