viernes, 3 de septiembre de 2010

Patines, cassettes y libros: ¿un adiós definitivo?

Yo pensaba que sabía de tecnología simplemente por el hecho de haber pasado casi toda mi veintena chateando frente a un monitor de computadora. Pero hoy sé que no sé nada. Hace unos días, mientras escuchaba un programa en la radio acerca de los libros electrónicos y como estos han ido ganando terreno, me di cuenta de que mi opinión sobre los adelantos tecnológicos ha sido equivocada en más de una ocasión. Y haciendo un viaje al pasado reconozco algunos ejemplos que lo demuestran.

La primera vez que vi los patines en línea pensé que era imposible que estos reemplazaran a los tradicionales de cuatro ruedas, a los que yo estaba acostumbrada. Me había costado bastante aprender a correr en ellos y ¿ahora los querían cambiar a esos enormes patines en línea? Aquellos eran los patines de mi niñez y no quería renunciar a ellos. Además, los en línea tenían algunas unas desventajas. Yo pensaba que requerían un esfuerzo superior para mantener el equilibrio y ¿qué me dicen de mover el freno a la parte del talón en vez de al frente como en los antiguos? Esos eran cambios importantes y alteraban la manera de correr, creando una dinámica diferente, casi un nuevo deporte. Pero pegaron, y ahora ya nadie se acuerda de aquellos patines de cuatro ruedas. Tan solo se ven en las pistas de Derby, al estilo de los 80's.

Otra de mis predicciones, errónea también, fue en relación a los CD's (discos compactos). Para mí eso no llegaría a nada. ¿Cómo reemplazar los cassettes de cinta magnética que tanto disfrutaba en mi adolescencia? Mis razones también eran lógicas, o al menos eso pensaba yo. Los CD's son frágiles, caros, y no se podía grabar en ellos. Con los CD's no se podría recrear la experiencia de sincronizar la grabadora con alguna canción en la radio sin que saliera el comercial de la emisora. O grabar esas compilaciones con nuestras canciones preferidas para escuchar a nuestras anchas, o para regalar. Los discos compactos no ofrecían esas alternativas, pero eso ya no importa porque la gente ya no tiene la misma experiencia de antes, ni la busca. Ganaron los CD’s y de los cassettes pocos se acuerdan.


Y volvemos al tema que me tiene pensando hoy: Los libros en formato electrónico o e-books. Las computadoras se han vuelto parte de nuestra vida cotidiana, y los lectores de libros electrónicos han comenzado a reemplazar a los libros impresos. Estos nuevos equipos tienen sus ventajas, no lo puedo negar. Como por ejemplo su colección de libros en memoria que podemos accesar de inmediato vía conexión Wi-fi. Los e-books son más baratos que los libros regulares y cada vez más accesibles. Hay muchos modelos de lectores de libros electrónicos en el mercado y la competencia es enorme. Solo por mencionar algunos, está el Kindle, el Nook, y el más codiciado y no tan económico iPad. Y confieso que me encantaría tener uno de estos, pero en este momento mi apuesta esta en los libros impresos. Me temo que una vez más estaré equivocada, aunque me cueste renunciar a la experiencia del papel. Y es que cuando se lee un libro cómodamente en un sillón, sintiendo la porosidad del papel contra nuestros dedos, y se pasan las páginas con miedo a descubrir lo que sucederá a la vuelta... se deleitan todos los sentidos. Pero ese romanticismo asociado a la lectura está desapareciendo. Yo me adentré en el mundo de la lectura tarde en mi vida, y me da mucha pena que haya durado poco el tiempo de disfrutarlos a plenitud. Por ahí dicen que no se debe juzgar un libro por su portada, pero yo he pecado de hacerlo muchas veces. Y aún puedo hacerlo, pero llegará el día en que serán cosa del pasado, como los patines de cuatro ruedas o los cassettes de cinta magnética. Los libros también se han hecho viejos, que pena.

Paradójicamente, y a pesar de mi predilección por el papel y los libros impresos, escribo esto y me lees en formato electrónico en el monitor de tu computadora o equipo preferido. Eso me confirma que no perderé sino que ya perdí en mi apuesta. Pero hay que saber perder. Y aunque aún no me he comprado ninguno de esos lectores electrónicos, todo parece indicar que es sólo cuestión de tiempo.  

2 comentarios:

  1. Jajaja, lo mas gracioso de la historia para mi es que hoy, cuando la estoy leyendo, se que ya tienes el Kindle.

    Pero hablando del tema como tal. A mi no me molesta leer electrónicamente, pero si el libro me gusto mucho, me encataría tener una copia en papel porque ¿Qué pasa si se daña el aparatito ese? ¿Pierdes los libros que comprastes? ¿Qué le va a heredar a tu hijos y nietos si les gusta leer? Los libros clásicos escritos hace más de 100 años son muy buenos y con historias interesantes.

    Yo no sé, pero aunque se ve que los electronicos van a ser, o ya son, un "palo" la venta del papel no va a desaparecer porque a diferencia de los patines que aunque cambio su aerodinámica, aún seguías teniendo un par en los pies, y el cassette que aunque murió, vino el CD grabable en el que puedes hacer muchas cosas y guardar en el armario de tu casa como el cassette para cuando la computadora no sirva, con el libro electrónico, ¿Qué harás? ¿Imprimirlo para cuando se vaya la luz por una semana después del huracan y no puedas cargar el aparatito ese?

    El tiempo dirá pero en este caso creo que no perderás.

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  2. No te creas, yo aún tengo las mismas reservas. Como dices tú, el tiempo dirá.

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