Esta foto la tomé de camino a Vancouver. Me llamó mucho la atención por varias razones, pero la más obvia es que yo nunca había visto una casa siendo transportada de lugar. Claro que he visto y hasta me he quedado en casas móviles, pero esta es mucho más grande que un "trailer home". Y si no compárenlo con el mini Cooper que no nos dejaba pasar. El mismo letrero lo dice - carga extra grande. Por otro lado, tiene la ventaja de que no hay que empacar nada, sólo agarras la casa ¡y listo! Y quién sabe las razones por las que el dueño tuvo que mudarse, pero con el asunto de los préstamos hipotecarios y lo difícil que está el mercado inmobiliario me pareció muy conveniente. ¿Sería que esta gente buscaba nuevos horizontes en Canadá?
jueves, 28 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
La “otra” experiencia neoyorquina
Vivir en Nueva York fue mi sueño desde que era adolescente. Y en qué momento ocurrió no lo recuerdo, pero deben haber sido las películas que me cautivaron. En ellas veía una ciudad inmensa, una ciudad donde los taxis son tantos que no vale la pena ni contarlos, donde los rascacielos son tan altos como su nombre lo indica, donde la vida no para y millones de personas se mueven como hormigas; la ciudad que nunca duerme, la gran manzana. Para mi Nueva York era el centro del universo, el ombligo del mundo. Yo quería vivir allí.
sábado, 16 de octubre de 2010
Tarjeta postal - El elefante rosado
Esta foto la tomé desde el carro el día que llegamos a Seattle. Por alguna razón me llamó la atención y me sirvió de guía varias veces para orientarme de regreso al hotel. Yo no lo sabía aún, pero resultó que este letrero giratorio es muy famoso en la ciudad, no sólo por el buen servicio que ofrecen allí sino también porque fue la primera compañía de car wash automatizado en Seattle. El primero abrió sus puertas en 1951 y este, su segundo local, abrió en 1956. Parece curioso que, con la fama que tiene Seattle de ser un lugar muy lluvioso, tuvieran una industria de lavado de autos tan exitosa, pero el Elephant Car Wash es toda una institución y están muy orgullosos de ello. Me enteré de todo esto algunos días más tarde por uno de los guías turísticos. Quien lo diría, hay gente a quién se le dan bien los negocios, de esos que le venden refrigeradores hasta a los esquimales. Por otro lado, la fama no deja de ser sólo eso porque tuvimos unos días de sol preciosos durante nuestra estadía.
jueves, 14 de octubre de 2010
A punto de abordar...
Los aeropuertos son uno de los lugares a los que más me gusta ir, y al mismo tiempo odio ir al aeropuerto. Los aeropuertos son lugares a donde llegamos llenos de ilusión, con deseos de aventura y esperando encontrar los nuevos mundos con los que soñábamos. Toda esa emoción se acumula y sentimos que no cabemos, porque nos vamos ¡de vacaciones! Así me he sentido yo tantas veces, y mientras más lejos el lugar, y mientras más extraño y diferente sea para mí, mejor. Muchas de las historias de esos viajes ya las he compartido o compartiré en futuras entradas; otras las guardo con celo en mi memoria.
sábado, 9 de octubre de 2010
De salmón y otras cosas en el Pike Place Market
El mercado de Pike Place es la atracción más recomendada en todo Seattle. Por estar localizado precisamente en la calle del mismo nombre se le bautizó así, pero la gente de Seattle raramente lo llama de otra forma que no sea simplemente el mercado. Lo más llamativo del lugar, y lo primero que salta a la vista, es ver como los chicos de la pescadería Pike Place Fish lanzan salmones de un lado al otro del estante mostrador como exhibición y entretenimiento. Así llaman la atención de los visitantes, nos hacen sonreír, y por supuesto nos invitan a comprar. Aparte de verlos a ellos con el espectáculo, tú tambien puedes ser parte del Show. Yo no me atreví, y con tanta gente mirando menos todavía. Ese pescado flácido volando hacia mí no me hacía mucha gracia; aparte de quedar oliendo a pescado el resto del día. Pero me disfruté mucho viendo a los chicos hasta que, para sorpresa mía, una chica pidió hacerlo también. Wow, ahí va una valiente - me dije a mi misma.
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