sábado, 29 de mayo de 2010

Tierra adentro


Mi papá siempre dice que entrar en una cueva es peligroso porque ¿y si pasa algo? Y cuando dice algo se refiere a un terremoto o derrumbamiento, y el peligro de quedar encerrados o aplastados dentro. En estos días que ocurrió el temblor en Puerto Rico me imagino que se reafirmó en su idea. A mí por el contrario me intriga ese mundo subterráneo tan desconocido y misterioso. Y tengo que decir que las pocas experiencias que he tenido han sido buenas.

sábado, 22 de mayo de 2010

El Fish Market de Tokyo

Sonó el reloj despertador antes de las 5 de la mañana pero yo ya estaba despierta, porque había llegado el día de visitar el fish market o pescadería de Tokyo. Y también porque, con la diferencia de zona, no me pude adaptar al horario y no me daba sueño a las horas que debía. La idea de salir a la calle de madrugada no es de mi particular agrado y menos cuando estoy de vacaciones, así que aunque no tenía sueño prefería quedarme cómoda en la cama del hotel. Pero era la única oportunidad de ir, porque el mercado se mueve a esas horas y para cuando sale el sol la acción ya ha terminado. Así que no había más remedio que salir de una buena vez.

sábado, 15 de mayo de 2010

Experiencia gastronómica en MOSEBACKE etablissement

Pappardelle med Skogssvamp Parmesan Tryffelolja. Así se llama lo mejor que me comí en Estocolmo. Que traducido al español sería: Pappardelle con setas silvestres, parmesano y aceite de trufas. Solo que a mi me lo trajeron con risotto... he aquí la historia:

sábado, 8 de mayo de 2010

En los pasos de mi madre


Hace unas semanas le confesé algo a mi madre que la tomó por sorpresa. Y yo honestamente pensaba que ella lo sabía, porque las madres lo saben ¡todo! Pero en este caso no era así. Y no recuerdo como salió el tema, pero lo que le dije fue que de adolescente yo intentaba hacer todo lo posible por no parecerme a ella. Eso sí que no se lo esperaba; nadie quiere oír algo como eso, y menos de su propia hija. Pero no era por maldad, yo culpo a la adolescencia.

sábado, 1 de mayo de 2010

Cuando la vea, sé que lloraré


Mi sueño de la infancia era viajar a París para ver la Torre Eiffel, y con los años alimenté ese sueño tratando de aprender el idioma (sin éxito), y enamorandome cada vez más de un país que nunca había pisado. Aún de adulta el viaje a París seguía siendo importante para mi y cuando Altin me propuso ir, no tuve que pensarlo dos veces para decir que sí. Tras el largo vuelo de Nueva York a París, la vuelta en el metro y el chequeo en el hotel lo primero que quise hacer fue ir a ver la torre. Pero entonces fue cuando empecé a sentir pánico.