sábado, 22 de enero de 2011

Ser adulto no es sólo comer vegetales

Siempre quise vivir sola, no porque sea antisocial ni nada por el estilo, todo lo contrario, me considero una persona sociable y amistosa. La razón por la que insistía en eso era porque quería ser independiente. Quería estar segura de que podía cuidarme a mi misma antes de tener que cuidar a otros, a una familia o dependientes. Esa independencia comenzó a tomar forma cuando me mudé de mi pueblo para trabajar en Manatí, o eso creía yo. En esa época aún podía viajar a mi casa —la de mi mamá— cada fin se semana y disfrutar siendo de nuevo la hija, y por más que yo quisiera negarlo, dependiente de mis padres.

jueves, 20 de enero de 2011

El avión con estela tornasol

Ya estaba de noche aunque apenas daban las 5 de la tarde, y yo iba en mi carro pensando en nada, solo en llegar a casa... Por la misma ruta de siempre. El día había sido un desastre desde la mañana; Eva (así se llama mi carro) tenía hielo por todos lados, en las ventanas, en los cristales, en el techo... un hielo duro y grueso, difícil de romper. Descascarar la capa de hielo del carro me tomó el tiempo necesario para que se me congelaran unos cuantos dedos. Definitivamente no estaba preparada, y aunque no me gusta, tengo que admitir que prefiero la nieve. El viaje al trabajo se me hizo larguísimo; me tardé el doble de lo que me toma llegar normalmente. El tráfico lento y peligroso: —Ay Señor, que no tenga un accidente. Por eso regresaba del trabajo a casa relativamente temprano, por si se repetía la misma historia de la mañana. Iba sin pensar en nada, escuchando temas de política en la radio, y cosas que llevaban repitiendo sin parar: que si hacen o no la revocación del “Obama Care” —mejor dicho, la reforma de salud—, de la congresista y sus progresos después de que le dispararan, del gobernador de Nueva Jersey que paró el proyecto del súper túnel,... Y así mientras iba perdida en pensamientos vagos, y aburrida del trayecto, escuché el zumbido del avión.

domingo, 16 de enero de 2011

Las aceras en Lisboa

—Estos zapatos no me van a durar mucho —fue lo que pensé a tan solo unos días de caminar en Lisboa. Y es que las aceras de la ciudad son preciosas, pero muy difíciles de caminar. La primera noche salimos a dar una vuelta y en seguida reconocí el mismo diseño del paseo en la playa de Copacabana en Rio de Janeiro, es por eso que empecé a prestar atención a los diseños. Las piedrecitas agrupadas parecían olas negras y blancas —de basalto y piedra caliza, respectivamente— y yo de ingenua pensé que era sólo en esa plaza. Poco a poco me di cuenta de que es el estilo en toda la ciudad, y es tan característico que se le conoce como pavimento portugués. Este estilo es mucho más costoso, y debo añadir peligroso, que otras técnicas y por eso algunos piensan que pronto desaparecerá, aunque yo creo que pasará algún tiempo antes de que puedan cambiarlas todas. La foto de arriba muestra el diseño a lo largo de la Avenida da Libertade y las siguientes muestran otros diseños que embellecen lo que de otro modo serían aceras aburridas.

miércoles, 12 de enero de 2011

Pasadía en Belém - dos Jerónimos y los pastelitos de nata

Regresamos de la Torre de Belém por la rua Bartolomeus Dias hasta el Monasterio dos Jerónimos, pasando el Centro Cultural de Belém y el Museo de la Marina. Y como ya no había fila entramos. En seguida me impresionó lo enorme que es la iglesia. Es cierto que el edificio se ve grande desde afuera, pero la nave principal es altísima, con detalles en el techo, columnas labradas, y está llena de escenas de la vida de Cristo y tumbas de personajes importantes.

martes, 11 de enero de 2011

Pasadía en Belém - la Torre de Belém

El Torre de Belém no es muy grande. Está situada en un islote justo en las orillas del Tajo y, aunque aquí se ve la arena, cuando sube la marea queda completamente rodeado por agua. Fue construido en el siglo 16, otro ejemplo de la arquitectura de estilo Manuelino, como también es el Monasterio dos Jerónimos. A mi la verdad me pareció demasiado bonito y ornamentado para ser un puesto de defensa, porque fue construido para defender la ciudad y en especial el monasterio.

lunes, 10 de enero de 2011

Pasadía en Belém - explorando los alrededores

Belém es un distrito al oeste de Lisboa y verdaderamente una visita obligada. Para ello fuimos en guagua ―la número 727―, aunque hay otras opciones, y en apenas media hora estábamos frente a este hermosísimo edificio: el Monasterio dos Jerónimos. Seguido se encuentra el museo Nacional de Arqueología y el Museo de la Marina. En estas fotos se ve la fachada del portal sur con todas sus obras y esculturas talladas de la virgen rodeada de ángeles o otros detalles. Uno se queda pensando en el trabajo y la majestuosidad de esos edificios, pues ya nadie se da a la tarea de construir así.

domingo, 9 de enero de 2011

Tarjeta Postal - Acueducto de las Aguas Libres

De noche, con lluvia, y perdidos en Lisboa porque cogimos la guagua que no era y terminamos en la estación ferroviaria de Campolide, que viaja hacia las afueras de la ciudad. De pronto vimos esta immensa construcción ―Aqueduto das Águas Livres― que por alguna razón no aparecía en la guía. La foto la tomé desde una parada de guagua que, por cierto, también era la equivocada. Después de preguntarle al chofer, subimos a la calle que se ve alta a la izquierda a esperar la que nos llevaría hasta cerca de la Praça do Marquês de Pombal  ―y por fin―, a terreno conocido. Pero como dice el refrán, "no hay mal que por bien no venga". ¿No les parece una construcción espectacular?

sábado, 8 de enero de 2011

Descubriendo a Lisboa en verso desde el Castelo de Saõ Jorge

El Castelo de Saõ Jorge está situado en una colina en vez de a orillas del rio Tajo. Y sus torres sirven de punto de referencia para orientarte porque se ven de todos lados, aun en las noches, por las luces que le han puesto durante las fiestas navideñas. El día que fuimos a verlo hizo un día precioso con sol y no muy frío, así que disfrutamos caminando por sus murallas y tomando fotos de la vista de la ciudad. 

viernes, 7 de enero de 2011

Pero, ¿por qué no cogimos el elevador?

Hay tres de estos elevadores en la ciudad: el Elevador da Bica, el Elevador de Larva, y el Elevador da Gloria. Y es que algunas de las calles de Lisboa son súper empinadas y peligrosas por lo resbaladizas que pueden ser. Caminando por la ciudad nos encontramos en lo alto del Elevador da Gloria, pero estaba en el receso (suben y bajan cada 10 minutos). Altin me dijo que mejor bajábamos a pié poquito a poco por la acera/escalera, que no era mucho el tramo. Yo me sigo preguntando que para qué le hago caso, pero ese es parte del trato; unas veces a su manera y otras veces a la mía. Esta vez le tocó a él.

miércoles, 5 de enero de 2011

Por la salud y por Obama

Uno ya los conoce; los caza turistas. Aparecen cerca de todos los monumentos turísticos para venderte artesanías, pero este nos salió al asecho de la nada. Ibamos saliendo del castillo de Saõ Jorge pasando por frente a un hombre que cantaba con una guitarra. Al éste mencionar su país africano (ya no recuerdo si en verdad fue Senegal u otro) uno de los vendedores ambulantes le saludó desde lejos, como que él también era del mismo lugar. Nosotros en seguida le hicimos fiesta a su orgullo patrio y le sonreímos. Y el hombre que pasaba por nuestro lado, el vendedor que aún no se mostraba como tal, se nos acercó para hablarnos.

lunes, 3 de enero de 2011

Despedida de año en Lisboa - No hubo fado, pero sí nuevos amigos

—¿Tienen algún programa especial de despedida de año? —preguntamos en el Café Luso. —Si, tenemos el siguiente menú... —nos respondió el hombre, y continuó recitándonos el menú, desde los aperitivos hasta la champaña —y show con música de Fado por 130€ por persona. —Muito obrigado, cualquier cosa lo reservamos por teléfono. Boas Festas, adeus —nos despedimos de él, porque aquello se pasaba del presupuesto. Todo estaba carísimo y de pronto no nos dieron ganas de ir a un restaurante con programa incluido para despedir el año, aún cuando la experiencia de ver el show de fado era muy recomendada. —Mejor buscamos otra opción porque esos precios están muy caros —Le dije a Altin. —Ok. —respondió él —O si no, nos vamos a la plaza de comercio que parece que hay un concierto.